Comenzó con una referencia breve y personal. Ya como expresidente de ASAJA Ciudad Real, recordó su etapa al frente de la organización provincial y dejó claro que la casa queda en buenas manos, “con un gran equipo y con Emilio Cepeda al frente”. Fue una introducción sobria, con el peso de quien conoce el terreno y las batallas libradas.
El presidente de ASAJA, Pedro Barato, centró su intervención en los desafíos que hoy condicionan la viabilidad del sector. En primer lugar, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que calificó de desequilibrado en las condiciones actuales por no garantizar reciprocidad en normas sanitarias, ambientales y de bienestar animal. “No estamos en contra del comercio, estamos en contra del comercio injusto”, señaló, insistiendo en que las reglas deben ser iguales para producir y para vender.
La preocupación se amplió al futuro de la Política Agraria Común (PAC). Alertó del posible recorte presupuestario y de una burocracia creciente que, lejos de facilitar la actividad, añade cargas administrativas a unas explotaciones ya tensionadas por el aumento de los costes de producción. La energía, los insumos y las cotizaciones laborales han encarecido el día a día de las empresas agrarias, mientras la falta de mano de obra se ha convertido en un problema estructural que amenaza campañas enteras.

En ese contexto, defendió que el campo español no pide privilegios, sino estabilidad y coherencia política. “Si quitamos todo lo que estorba, el campo tiene futuro”, afirmó, condensando en una frase el núcleo de su intervención.
El cierre lo dedicó al agua. Tras un invierno excepcional en precipitaciones, con embalses recuperados y acuíferos recargados, advirtió que la abundancia puntual no elimina los problemas de fondo. Hay parcelas encharcadas, retrasos en las labores y explotaciones ganaderas que han sufrido las consecuencias del exceso de lluvia. De ahí su llamamiento a una gestión más inteligente y planificada de los recursos hídricos.
El mensaje final fue claro: el campo tiene capacidad, experiencia y resiliencia. Lo que necesita es un marco estable, menos trabas y decisiones coherentes que no lo sitúen en desventaja. Porque, insistió, cuando se eliminan los obstáculos innecesarios, el sector demuestra que puede sostener empleo, territorio y alimentos.






