Lo que para las reservas hídricas del país es una bendición, para miles de agricultores y ganaderos se ha convertido en una pesadilla logística y económica. El temporal Leonardo ha golpeado con dureza la geografía española, dejando tras de sí un rastro de infraestructuras dañadas, cultivos anegados y una campaña de recolección —la del olivar y los cítricos— prácticamente sentenciada en calidad.
Desde las provincias del sur hasta el centro y noreste peninsular, los testimonios recogidos por nuestra organización coinciden: el campo está bloqueado. En Sevilla y Córdoba, el 80% de la aceituna restante está en el suelo, lo que supondrá un desplome en la producción de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE). En Jaén, a pesar de la buena noticia que supone la recarga de acuíferos, los sobrecostes de recolección amenazan la rentabilidad de las explotaciones.
Un problema que va más allá de la lluvia La situación en Almería es crítica debido a los vientos que han destrozado estructuras de invernaderos, mientras que en Málaga, el desbordamiento de ríos como el Guadalhorce pone de manifiesto una demanda histórica: la falta de limpieza de cauces por parte de la Administración.
En el interior, provincias como Cuenca y Guadalajara denuncian la imposibilidad de entrar a las parcelas para cumplir con las rotaciones de cultivo exigidas por la PAC, mientras el maíz provincial sigue sin recoger y los cereales de invierno sufren por el encharcamiento.
Exigencias inmediatas Ante esta situación de fuerza mayor, nuestra organización solicita formalmente:
- La declaración de Zona Catastrófica para las comarcas más afectadas.
- La flexibilización urgente de la PAC, para que ningún agricultor sea penalizado por incumplimientos derivados del temporal.
- Un plan de choque para la reparación de caminos y puentes rurales hoy intransitables.
