El gobierno de Botswana cree que la caza ya no es "compatible con su compromiso de conservar y proteger la fauna local ni con el desarrollo de la industria turística local a largo plazo".
La caza mayor es un deporte muy practicado por distintos aficionados, a menudo, poseedores de grandes fortunas, como en su momento el propio rey Juan Carlos.
En Botswana se puede encontrar una gran población de elefantes, leones y búfalos, piezas muy apreciadas por los cazadores. Pero el gobierno teme que de seguir esta práctica estas especies pudieran llegar a estar en peligro de extinción.
"Si damos libertad, esta disminución en las especies representaría una amenaza real para la conservación de nuestro patrimonio natural. Y para la salud a largo plazo de la industria turística local, que es la segunda fuente de ingresos detrás de los diamantes", explica el comunicado.
La caza sólo se permitirá en circunstancias especiales, tal y como anunció el presidente Ian Khama, en su discurso sobre el estado de la nación pronunciado el mes pasado.
El turismo aporta el 12% del PIB en Botsuana. Se espera que este sector crezca si el país deja de depender tanto del diamante, que actualmente está detrás del 70%-80% del PIB. Es probable, además, que las reservas de diamantes desaparezcan para 2025.