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AVA-ASAJA pide celeridad en las peritaciones y medidas fiscales para aliviar estas tormentas en un momento de la temporada especialmente sensible para la uva.

Las desgracias nunca vienen solas. Cuando aún no se había dado por estabilizado el incendio en Venta del Moro, la comarca de Utiel-Requena sufrió esta semana nuevas adversidades en forma de pedrisco, acompañado de fuertes rachas de viento, que causaron daños de diversa gravedad en la agricultura. Según las primeras estimaciones de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), la tormenta de granizo del lunes por la tarde afectó a 1.000 hectáreas en Sinarcas, Camporrobles y Utiel (partida La Torre), mientras que un nuevo temporal golpeó anoche unas 5.000 hectáreas de cultivo, principalmente viña, de las cuales 2.000 hectáreas alcanzaron un grado de afección del 80% e incluso 500 hectáreas llegaron al 100% de la producción.

El término más perjudicado en esta segunda y más intensa tormenta fue Requena, sobre todo sus partidas situadas al oeste (San Juan, Barrio Arroyo, Roma y Derramador), mientras que la piedra también cayó de manera menos intensa y en zonas localizadas de Villargordo del Cabriel, Caudete de las Fuentes y Utiel.


La organización agraria prevé importantes pérdidas en los viñedos afectados porque el siniestro ocurre en un momento de la temporada especialmente sensible para la uva. Llamado por los viticultores ‘agraz’, en esta etapa del ciclo vegetativo previa al envero los frutos todavía presentan mucha acidez y al mínimo roce con la piedra se pueden poner de color marrón y se secan. En las zonas más damnificadas hay defoliación de hojas y daños en la madera de las cepas, así como árboles con ramas partidas a causa del viento. Otros cultivos con siniestros de consideración son el almendro y el olivo.


AVA-ASAJA solicita a Agroseguro que agilice las peritaciones a fin de pagar las correspondientes indemnizaciones a los agricultores afectados. En caso de que haya riesgos no cubiertos por el seguro, la asociación pide a las administraciones que habiliten ayudas directas, subvenciones para apoyar los tratamientos fungicidas y medidas fiscales para aliviar las pérdidas sufridas a causa de estas adversidades .