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La cosecha en Castilla y León dependerá del tiempo de las próximas semanas.




Las lluvias de marzo y sobre todo de abril han permitido recuperar el verdor a unos campos y pastos que arrastraban falta de humedad desde el invierno. Sin embargo, esa esperanza necesita del apoyo, como siempre, del tiempo. En la última semana, inusualmente calurosa, ya comienza a notarse la falta de agua en el cereal de Castilla y León, lo que preocupaba a los agricultores. “Una lluvia generosa estos días de mayo, y también otro golpe de agua en junio, junto con temperaturas suaves y sin heladas, y con cierto control de las plagas, aportarían las condiciones ideales para cuajar una buena cosecha, tan necesaria para un sector endeudado por los desorbitados gastos de la sementera, como para toda la sociedad, cuando hay problemas de abastecimiento en todo el mundo”, señala Donaciano Dujo, presidente de ASAJA de Castilla y León.

Recapitulando el año agrícola, ASAJA recuerda que las siembras se realizaron en bastantes buenas condiciones, aunque desde el invierno, que no trajo nieve, se ha arrastrado un periodo seco solo roto por las lluvias de marzo y de abril. “El agua ha llegado tarde para el regadío, porque no se recargaron a su tiempo acuíferos y pantanos, pero sí ha alimentado al secano y también ha favorecido las siembras de primavera, que este año serán mayores que nunca por la posibilidad abierta por la Unión Europea de sembrar en barbecho. Ahora todo queda pendiente de lo que ocurra en el mes y medio que falta hasta la cosecha: “el agua que caiga a partir de ahora determinará unas producciones mediocres o buenas”, señala Donaciano Dujo.

Para ASAJA, “tanto o más importante son este año las toneladas que cosechemos como los precios que se paguen por la producción, que tienen que compensar los enormes costes que estamos soportando en un periodo de inflación sin precedentes, especialmente en fertilizantes, gasóleo y energía. Por eso este año la petición a San Isidro tiene que ser doble: cosecha y precio, si no vamos a la ruina”.

También preocupa la situación de los agricultores de regadío, con una campaña que ha comenzado ya mermada por las bajas reservas de los pantanos en varios sistemas de riego, y, en el caso de tener agua, por el desmesurado precio de la energía necesaria para impulsarla. Un hecho que para ASAJA confirma la “necesidad extrema que tiene Castilla y León de contar con un regadío potente y modernizado, una región con más disponibilidad de agua que otras del país y sin embargo con un menor porcentaje de tierras en regadío”.


Fuente: Asaja Castilla y León