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En un emotivo homenaje, Tomas García Azcárate recibe, de manos de Jaime Lamo de Espinosa, la Distinción de Honor de ICAM por su importante contribución al progreso del sector agrario

UNICEF y el Instituto de Cuestiones Agrarias y Medioambientales (ICAM) han celebrado hoy en Sevilla una Jornada denominada “La agricultura, esperanza de la humanidad”, en la que se ha puesto de manifiesto la necesidad de movilizar todos los recursos económicos, científicos y humanos que sean necesarios para incrementar la producción agrícola mundial y para evitar que se produzcan desajustes entre la oferta y la demanda mundial de alimentos.

 

En el encuentro se han analizado los retos a los que se enfrenta la agricultura y la ganadería ante los continuos cambios en el marco legal, económico y político, así como los desafíos a los que se enfrenta el sector agrario en general y el europeo en particular, de cara al abastecimiento de alimentos saludables para la población en expansión en un mundo globalizado.

 

La jornada ha contado con la participación de la directora general del FAGA, Concepción Cobos, del presidente de la Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios, del director de Marketing de Bellota Agrisolutions, Eduardo Urrestarazu, del presidente de ASAJA-Sevilla, Ricardo Serra, del director de ICAM, Daniel Pérez, del director de la Estación Experimental de BASF en España, Ramón Navarra-Mestre, de la vicepresidenta del Comité UNICEF-Andalucía, Isabel López, y de la asistente del director general de la Dirección General de Comercio de la UE, Cristina Lobillo.

 

El consejero económico para el Análisis de los Mercados agrarios de la Unión Europea, Tomás García Azcarate, miembro del Comité Científico de ICAM, ha recibido también en este acto la Distinción de Honor de esta institución por su trayectoria y su importante contribución al progreso del sector agrario. Le hizo entrega de esta Distinción de Honor Jaime Lamo de Espinosa, miembro del Comité Científico de ICAM y catedrático Jean Monet de Estructura Económica.

 

El informe sobre la OCDE y la FAO sobre las Perspectivas Agrícolas mundiales para el periodo 2012-2021, hecho público el pasado mes de julio, refleja perfectamente la foto de la situación que nos trasladaron los ponentes, este informe sostiene que “el crecimiento demográfico, un mayor ingreso per cápita, la migración urbana y los cambios en los hábitos alimentarios en los países en desarrollo, junto a la demanda creciente de materias primas para biocombustibles, sostienen la fuerza de la demanda. Al mismo tiempo, la producción agrícola en los países exportadores tradicionales desarrollados ha sido lenta en responder al aumento de los precios en la última década. La mayor demanda se atenderá cada vez más con suministros que llegan al mercado a un costo más elevado. Con una extensión de tierras agrícolas que se prevé aumente sólo ligeramente en la próxima década, la producción adicional tendrá que provenir de una mayor productividad, que se logrará, por ejemplo, reduciendo las brechas de productividad en los países en desarrollo”.

 

Las conclusiones de este informe fueron secundadas por todos los ponentes, así el director de la Estación Experimental de BASF en España, Ramón Navarra Mestre, recordó que será necesario incrementar la productividad pero también la calidad, y abogó por alentar la innovación para obtener nuevas tecnologías y soluciones para la agricultura, que hoy se enfrenta a un importante desafío en el que se encuentra frente a diversos hándicaps, y el de la buena gestión de los recursos naturales y productivos es probablemente el principal, pero no el único, la adaptación a las distintas legislaciones y registros, los movimientos en un mercado global, las actitudes del consumidor y la propia meteorología son también desafíos a los que la actividad agraria debe saber hacer frente.

 

La vicepresidenta del Comité UNICEF-Andalucía, Isabel López Calderón, advirtió que “falta muy poco para 2015, año en el que, en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, debemos haber logrado que se reduzca a la mitad el porcentaje de personas que sufren hambre crónica y que hoy supera los 1.000 millones de personas”. Tachó de “intolerable” la desnutrición infantil y exhorto a “contribuir al desarrollo de la agricultura en todo el mundo, y especialmente en las regiones de Asia y África que más sufren por la carestía de alimentos y donde las mujeres son la base del desarrollo agrícola”.


 

 

 

 

 

 

La jornada contó también con la intervención de la Asistente de la Dirección General de Comercio de la Unión Europea, Cristina Lobillo Borrero, defendió que “la política comercial no es enemiga de la agricultura” y que “será precisamente el comercio y la demanda exterior los que contribuirán al crecimiento de la Unión Europea durante los próximos 20 años, por lo que instó a seguir por el camino de internacionalizar nuestra industria alimentaria para vender productos agrarios de calidad no sólo en la UE, sino también en el resto del mundo”.

 

Crisis de costes, no de precios

 

Por su parte, el consejero económico para el Análisis de los Mercados agrarios de la Unión Europea, Tomás García Azcarate, sostuvo en su ponencia magistral titulada “Europa y su Agricultura en la Encrucijada”  que “no estamos ante una crisis de precios, estamos primero y ante todo, ante una crisis de costes que reducen los márgenes de beneficio de los agricultores en general y de los ganaderos en particular” y esto en el caso de España, país fuertemente dependiente de la importación de cereales y soja, “está provocando la pérdida de competitividad de las explotaciones ganaderas y el cierre de explotaciones lácteas”.

 

Las explotaciones lácteas, además se ven sometidas a otra presión, la derivada del deficiente funcionamiento de la cadena alimentaria, que “en casos como el de la leche y el aceite puede llegar a destruir valor”, al utilizar estos alimentos como producto reclamo.

 

Pese a tener detectados los problemas, las soluciones no son fáciles, pues tal como puso de manifiesto García Azcárate, “la relación entre la política agraria y la política de competencia no es sencilla, ni a nivel europeo ni a nivel nacional”.

 

Respecto al caso concreto del olivar, un cultivo que ha sufrido un fuerte impulso modernizador que le ha llevado a triplicar su producción en los últimos 30 años, García Azcárate señaló que ahora, cuando con  la recuperación de los precios del aceite a causa de la sequía las cosas van un poco mejor, es cuando debemos abordar los problemas estructurales que tiene el sector.

 

Por último García Azcárate  instó al sector agrario a trabajar teniendo en mente “una PAC low cost” , expresión que encontró inmediatamente la replica de quien fuera su director de tesis, el catedrático Jean Monet de Estructura Económica, Jaime Lamo de Espinosa, quien en su intervención pidió una “política low cost” para las instituciones, y en primer lugar para las instituciones europeas, que siguen ancladas en su propia senda de crecimiento.

 

Respecto al tema central del debate, la agricultura y la alimentación mundial, Lamo de Espinosa fue más allá al recordar que “el origen de muchas de las revueltas que han dado lugar a cambios en la estructura política y social mundial están en el desfase entre la demanda y oferta de alimentos”, que puede llevar a llamaradas de precios que terminan provocando graves traumas, y señaló a la denominada “primavera árabe” como el último ejemplo de revuelta social cuyo detonante fue precisamente el encarecimiento de los alimentos.

 

Asimismo, Lamo de Espinosa coincidió con García Azcárate al reclamar en nuestro país” la política de la política agraria”, pues tal como indicaron ambos, España no se puede conformar con trasladar la política agraria de Bruselas, hace falta complementar las medidas de la UE con una auténtica política agraria nacional.

 

La jornada se cerró con la entrega de la Distinción de Honor a Tomas García Azcárate. Jaime Lamo de Espinosa, que además de profesor y amigo de Tomas García recibió esta misma distinción en 2011, le hizo entrega de un arado como muestra de agradecimiento al compromiso del homenajeado con el progreso y el desarrollo del sector agrario.

 

Lamo de Espinosa destacó las cualidades personales y profesionales de Tomas García pero sobre todo “la generosidad y su encomiable labor al servicio a los demás”. Lamentó el buen profesor que se había perdido y entre otras muchas cualidades, calificó a Tomas García de “fino analista, con gran sentido del humor”, y concluyó mostrando su más sincero afecto, admiración y respeto por quien a principios de los años 80 fuera su alumno.

 


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