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Recoge de la mano de la Ministra de Agricultura el galardón correspondiente a la cuarta edición de los premios por un proyecto sobre el cultivo y venta de aloe vera ecológico.

Incluye foto del premiado entregando sus productos de aloe a la Ministra (de izq. a derecha presidente de Asaja-Cádiz, Pedro Gallardo, presidente de Asaja-Nacional, Pedro Barato, Ministra De Agricultura, Isabel García Tejerina y el premiado, Francisco Castilla)

Ayer el joven agricultor de Asaja-Cádiz, Francisco Castilla, se hizo con el tercer premio Nacional Joven Agricultor 2017 por un proyecto sobre el cultivo y venta de aloe vera ecológico. La ministra de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente fue la encargada de darle el premio en el marco de la Jornada Anual sobre Jóvenes, celebrada ayer Madrid y organizada por Asaja-Nacional.

El presidente de Asaja-Cádiz, Pedro Gallardo, quien ha acompañado al joven agricultor a la entrega de premios en Madrid, ha destacado: "Francisco, con su proyecto, representa el espíritu innovador del campo de la provincia de Cádiz. Una provincia emprendedora, a la vanguardia y capaz de reinventarse"

Francisco Castilla, asociado de Asaja-Cádiz, ha convencido al jurado con su proyecto Aloe ecológico, una jugosa alternativa un proyecto que nace del campo con la explotación de aloe vera en ecológico y termina en la creación y venta de cuatro productos transformados; dos alimenticios (jugo de aloe natural y jugo de aloe endulzado con stevia) y dos cosméticos (gel puro de aloe y crema facial regenerante). Asimismo, vende productos directos de la planta como las hojas y los hijuelos.

La historia de Francisco Castilla, de 37 años, es la historia de muchos jóvenes gaditanos que después de hacer sus estudios de Delineante y disfrutar de los años pujantes de la construcción, se encontraron abocados al paro y a reinventarse sin perder de vista a la familia que desde 50 años atrás habían dedicado sus desvelos a la tierra y a los cultivos tradicionales. Siguiendo los sabios consejos de su padre, ya fallecido, Castilla consideró que nada mejor que la tierra para comenzar su nueva vida pero desde el inicio quiso darle un vuelco a la finca y arrancar desde cero con un cultivo innovador, el aloe vera, poco explorado en la península pero con grandes posibilidades de mercado y de adaptación a la tierra de Arcos, localidad gaditana donde se ubica la finca, Las Anderas.

Desde el campo hasta la comercialización (para lo que utiliza hasta Amazon), Castilla controla los pasos de su aloe vera para asegurar la trazabilidad y completar el círculo del producto asegurándose que el cliente recibe exactamente lo que él, con tanto mimo, ha cultivado en Cádiz.

  Asaja-Cádiz, una provincia con estrella en estos premios

La provincia ha participado en las cuatro ediciones que ha tenido el Premio Joven Agricultor, organizado por Asaja-Nacional, y en todas ha conseguido colarse en la final. Los números son rotundos, de las cuatro ediciones, los proyectos de la provincia siempre han estado entre los diez primeros; en una ocasión entre los tres finalistas y, en otra, un primer premio. Los nombres de los protagonistas de la provincia en las ediciones precedentes son:

Tercera edición

Rocío Áspera Doello de Bodegas Forlong quedó entre las diez finalistas con su proyecto Compromiso con la ecología y con la tierra en el que desarrollo su trabajo para conseguir erigirse en la primera bodega con vinos ecológicos en el Puerto de Santa María.

Segunda edición

Pedro Gallardo Barrena, actual presidente de Asaja-Cádiz, se hizo en 2014 con el primer premio nacional, pasó a representar a España en el certamen europeo y se alzó con el premio "mejor joven innovador" en una final a la que llegaron proyectos muy novedosos procedentes de 18 países comunitarios. El proyecto que le valió a Gallardo ambos galardones fue Pioneros de la siembra temprana, un proyecto de siembra temprana de girasol.

Primera edición

Mª del Mar Ferral Sánchez, agricultora de la asociación quedó entre las cinco finalistas de España con su proyecto Adaptarse para mirar al futuro, basado la creación de un olivar de intensivo con un sistema de regadío con balsa propia, iniciativa motivada por los recortes de la OCM del azúcar que hicieron que la familia Ferral, cambiara la remolacha por olivos. El proyecto derivaró en la venta de un aceite de marca Ferral. Asimismo, Mª del Mar completa la empresa agraria con una casa de viña  abierta al agroturismo con sitio web para difundir sus encantos.

 

 

 

 

 

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