Olivar y almendro para todo el ámbito, y Cereales de invierno, leguminosas y oleaginosas en secano para Andalucía y Canarias.Hasta el momento, la previsión de indemnizaciones por sequía para esta campaña alcanza los 253 millones de euros.

Los agricultores que lo deseen tienen hasta el 30 de noviembre para asegurar sus cosechas de olivar y almendro con las opciones de seguros que incluyen entre sus coberturas el riesgo de sequía en todo el territorio nacional, así como, para las comunidades autónomas de Andalucía y Canarias, las cosechas de cereales de invierno, leguminosas y oleaginosas en secano con los módulos 1 y 2 del Seguro de Cultivos Herbáceos Extensivos.

2017, gran variedad de eventos meteorológicos y muy severos

La campaña 2017 se está caracterizando por la ocurrencia de todo tipo de fenómenos meteorológicos muy adversos que están afectando a la práctica totalidad de los cultivos. La superficie agrícola siniestrada ya supera los 2.174.000 hectáreas (un 68% más que la media habitual), y la siniestralidad prevista a final del ejercicio alcanza ya los 732 millones de euros.

A lo largo de toda la campaña se han registrado olas de frío, tormentas con fuertes vientos, precipitaciones y nevadas, siniestros en acuicultura marina, heladas –afectando especialmente a uva de vino y a cereales– y tormentas de pedrisco que se iniciaron con la primavera y se repitieron a lo largo de todo el verano.

Pero, sobre todo, la mayor incidencia la ha tenido una situación de sequía generalizada, con una previsión de indemnización que ya alcanza prácticamente los 253 millones de euros, muy especialmente en los cultivos herbáceos extensivos. Tras unos meses de enero y febrero lluviosos, llegó un marzo variable y un mes de abril extremadamente seco y caluroso, lo que ha causado daños en la producción de cereal en amplias zonas del país. Las lluvias de mayo contribuyeron a mejorar ligeramente las expectativas de cosecha, pero las altas temperaturas provocaron que los daños finalmente fueran muy intensos, especialmente en Castilla y León y Castilla-La Mancha. Además, las heladas de finales de abril también causaron daños a la producción de cereales, que se originaron porque las producciones, sobre todo las cebadas, se encontraban en floración en el momento de la brusca bajada de temperaturas, y por lo tanto en un momento altamente sensible.

La sequía ha afectado además a otros cultivos herbáceos, como el girasol, del que ya se han recibido declaraciones de siniestro de más de 148.000 hectáreas, de nuevo en las dos Castillas. La previsión de indemnización para este cultivo se acerca a los 11 millones de euros.

La falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas también han causado daños al olivar. Hasta el momento se han recibido declaraciones de siniestro de cerca de 45.000 hectáreas. En torno a 40 peritos ya han comenzado las tasaciones y se espera que en la primera semana del mes de diciembre ya se haya tasado el 90% de la superficie afectada. La previsión de indemnización para este cultivo alcanza los 15,5 millones de euros.

Agroseguro

Estas extremas condiciones climáticas y sus graves efectos en las cosechas demuestran la necesidad de proteger las explotaciones con un seguro agrario. Para ello, el sistema español de Seguros Agrarios Combinados, creado por Ley en 1978, auspiciado por la Administración (áreas de Agricultura y de Economía) y coordinado por ENESA (MAPAMA) –que además subvenciona las primas–, ofrece coberturas para todas las producciones agrícolas frente a la práctica totalidad de los riesgos naturales, desarrolladas en coaseguro por AGROSEGURO, una agrupación que cuenta con la experiencia y la solvencia de las 22 entidades que la forman.